Los taxistas de Nigrán no podrán llevar pantalón corto ni chanclas

El color blanco se impone en O Val Miñor. La flota de taxis de Baiona deberá ser de ese color en un plazo máximo de cuatro años y la de Nigrán, también. Hace quince días que entró en vigor la primera ordenanza municipal del sector en Baiona que da ese plazo para que todos los coches sean del mismo color. Nigrán inicia ahora la tramitación de la suya. En la propuesta que el gobierno local llevará a pleno este mes para su aprobación inicial también se apuesta por el blanco, aunque no se concretan plazos. En los dos casos, se incorporan los respectivos escudos locales. Solo 6 de los 18 taxis de Baiona son blancos. De los 23 de Nigrán, no más de la mitad.

La asociación de taxistas de Nigrán considera que esta uniformidad y fiscalización de la actividad repercutirá positivamente en el servicio de calidad con independencia de que aún haya puntos de la ordenanza a consensuar durante su tramitación.

Los taxistas de este turístico municipio ya no podrán usar prendas ni calzado de baño durante su jornada laboral. Tampoco pantalones cortos o camisetas sin mangas. Las normas en la vestimenta son similares a las que aplica la villa baionesa. «Sempre é bo ter un marco legal que regule a actividade, por imaxe e calidade do propio servizo», confirma el representante de la asociación de Baiona, Juan Fontenla. En su caso se negoció el proceso con el Concello y la ordenanza ha tenido buena acogida. El último acuerdo, explica Fontenla, fue conseguir que desde el sábado por la tarde se aplique la tarifa de festivo, como en otros municipios.

En Nigrán también se trabaja de forma conjunta. La normativa establece que los coches tendrán que llevar taxímetro homologado y visible para los clientes, con iluminación mientras dure el servicio. Este sistema permitirá homogeneizar las tarifas y profesionalizar el sector. Algunos de ellos valoraban ayer la propuesta indicando que medidas como la implantación del taxímetro «darán seguridad tanto a clientes como a profesionales». Y eso que de media tendrán que desembolsar unos 1.000 euros para hacerse con el dispositivo que permita controlar los kilómetros y el precio. La crisis les obliga a mantener las tarifas congeladas desde hace unos tres años, explican.

Si la ordenanza pasa el filtro plenario, saldrá a exposición pública durante un mes para que los interesados presenten las alegaciones que estimen oportunas. El texto que se somete a debate incluye que el usuario será el que decida sobre el uso del aire acondicionado y la climatización, siempre que la temperatura sea entre los 18 y los 25 grados. Establece, además, que deberán facilitar el cambio de moneda hasta de 20 euros.

Fuente: La Voz De Galicia