La hermana Marta, mano derecha de Miguel y protagonista del coro

Con su hábito estridente en colores amarillo y azul, era difícil que las miguelianas pasaran desaparecibidas. Miembros destacados de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, se trataba de un grupo de mujeres que aunque vestía como las monjas y se hacían llamar hermanas, en realidad no lo eran. De entre todas ellas, en el grupo siempre destacó la conocida como hermana Marta.

La joven aparece en multitud de imágenes y actos de la agrupación, en la que tenía un papel protagonista como cantante en el coro. Su voz era una de las dos fundamentales de la canción «Síguele», que fue seleccionada para las Jornadas Mundiales de la Juventud en Madrid en el 2011 durante la visita del Papa. Aunque el texto y la música contaba creado por Miguel Rosendo, líder de la agrupación hoy detenido, era su voz y la de otra «migueliana» las que sonaron en la capital y de las que se hicieron eco multitud de medios durante esos días.

El éxito logrado con la canción hicieron que la hermana Marta apareciera en multitud de ocasiones. En una de ellas, a una radio religiosa de Toledo, la joven explicó que su ingreso en la orden se había producido de la mano de su familia, cuando ella tenía 9 años. Según su relato, ella vivió sus comienzos y participó de forma activa en todas las actividades: peregrinaciones, caminatas, el coro. «Yo era feliz, felicísima, haciendo lo que hacía a través de aquel grupo de San Miguel Arcángel, representaciones de teatro por aquí, un encuentro de jóvenes por allá, actividades con personas discapacitadas, campamentos…».

En sus palabras se desprende como poco a poco la orden fue ganando protagonismo en su vida ya que en el colegio, debido a sus creencias se fue convirtiendo poco a poco en «la rara». «Pero la acidez de ese título que me ponían durante la semana se me hacía dulce el fin de semana». En la entrevista radiofónica explicó que incluso se encerraba en el baño a la hora del recreo con su libro de oraciones para que nadie se burlara de su fe.

La joven consideró que encontraba su vocación mientras interpretaba los papeles de Bernadette, en Lourdes, de Jacinta en Fátima y otros personajes de las obras que preparaban en la orden y mandato. Temía que la idea de ordenarse religiosa chocara con su trabajo en la orden de San Miguel y tuviera que abandonar la casa de Oia pero finalmente hubo solución. «Nuestro Padre de su oración entendió, que dentro de los laicos, los que sintiesen la necesidad de entregarse totalmente a Dios, formarían una rama de vida consagrada».

La primera en pedir la consagración fue la denominada madre general y en poco tiempo la joven, conocida como hermana Marta, se unió al grupo. Asegura que las siete miguelianas aprendieron todo lo que se suele hacer en el convento y a poner a prueba su pobreza, castidad y obediencia. Algunas de ellas, entre las que figuraba una famosa actriz, se fueron a trabajar a Madrid tiempo atrás. La hermana Marta y otro grupo de adeptos de Miguel Rosendo viajaron también a la capital después de que el Obispado de Tui lo desacreditase como líder de la orden por su comportamiento inapropiado. La joven formaba parte activa del nuevo grupo, La Voz de Serviam, cuya web está inoperativa desde ayer. Días atrás podía vérsela en la página participando en actividades musicales de la formación.

Fuente: La Voz De Galicia