Las pinturas de la Trinidad de Baiona, del siglo XIX y no el XV

Los análisis realizados en las policromías de la Cruz de la Santísima Trinidad de Baiona arrojaron unos resultados inesperados tanto para el equipo de especialistas encargados de los trabajos como para el propio Concello. Si en un primer momento todo apuntaba a que las pinturas podrían pertenecer al siglo XV, momento en que se levantó el conjunto arquitectónico, finalmente el departamento especializado de la Universidad de Santiago de Compostela concluyó que datan de una época posterior a su construcción, en concreto a mediados del siglo XIX. 
La confusión inicial radica en el estado de conservación de las mismas ya que según explicó el restaurador de bienes de interés cultural de Proyecto Arte Restauración  Rehabilitación S.L., Jose Ángel Revuelta, “a mediados del siglo XX la cruz y la cúpula fueron objeto de un tratamiento de ceras que deterioró la policromía así como las tallas en piedra, por lo que a priori teníamos bastante certeza de que podrían ser contemporáneas”, explicó.
Pese a los resultados obtenidos, se optó por conservar el colorido de la cruz y parte interior del baldaquino al entender que forman parte de un todo pero dejando constancia del descubrimiento en el informe elaborado.   
Por otra parte, una vez finalizada la limpieza de las tallas determinaron que no existe iconografía alguna que haga alusión a la Trinidad, que supuestamente da el nombre al conjunto. En este punto Anxo Lemos, estudiante de historia que participó activamente en las tareas de recopilación documental, explicó que de todos los datos obtenidos durante la investigación la primera vez que se hace alusión de la misma como Cruz de la Santísima Trinidad fue en 1904, en una obra  escrita por el historiador José de Santiago Ulpiano Nogueira. “Anteriormente todas las reseñas bibliográficas existentes se refieren a ésta como crucero cubierto, en concreto en los libros de cobradores de renta de La Colegiata que datan del siglo XIX”, mantuvo. 
En cuanto a los motivos de su construcción, Lemos añadió que se carecen de archivos que los desvelen con lo que el misterio va en aumento. “Se encuentra en una zona fuera de contexto en la que no hay elementos relacionados con la liturgia, las historias cuentan que podría estar que su levantamiento se realizó en un momento en el que la peste estaba muy presente y que se utilizaba para decir misa a los barcos que entraban en la bahía pero carecemos de documentos que abalen este teoría”,afirmó. 
Aun así y pese al giro inesperado de los resultados obtenidos, tanto el historiador como los restauradores mantienen que se trata de una “joya arquitectónica y exclusiva”. Se trata de un elemento del que tan solo se conserva otro de las mismas características en todo el territorio gallego, que se encuentra en Noia, aunque ésta está relacionado con un entorno funerario. n 

 

Fuente: Atlántico