La triste de «Estela» tuvo final feliz

Muchos propietarios intentan ocultar el abandono dejando a sus perros junto a protectoras

   No hay que ser especialista en comportamiento animal para deducir que si en cuanto vio a su familia la reacción de Estela fue pegarse al suelo, agachar las orejas, meter el rabo entre las patas y echarse a temblar de terror, la cosa pintaba fatal. Pero Desi y Jose estaban entre la espada y la pared; formalmente aquella pareja era la propietaria de Estela y no quedaba otra opción que entregársela. Sus dueños dicen que cambiaron de opinión, que ya no la regalan, que la quieren mucho y  se la quedan otra vez; vaya, que lo de la fuga fue un accidente. 

   Desi, con buen instinto, les dice que si decidieran cambiar de opinión, por favor, la llamen, que ella se hace cargo de Estela y, de paso, que le pongan el chip obligatorio (que no tenía) para evitar estos sustos. 

   Y así, de forma un poco triste, podría terminar nuestra historia, pero apenas estaba empezando. Diez días después alguien encuentra otra vez una perrita abandonada y muerta de hambre, esta vez en Vincios. Llevaba sin moverse varios días cerca de una casa donde le pusieron unas tablas en el suelo para aislarla de la lluvia y le dieron un poco de comida. Otra vez foto en redes sociales y Desi no se lo puede creer? era Estela otra vez. 

   Avisan a sus dueños que, dicen, se les escapó de nuevo cuando la iban a dejarla en la perrera de Gondomar. Seguía siendo curioso que una perrita que no se separa de la primera persona que la acaricia y le da un poco de comida siguiera escapándose constantemente de sus dueños, pero la sospecha del primer abandono se confirma en el segundo: la perrita está muy embarazada. 

   Desi empieza a recriminarles su actitud (llegados a este punto con un cabreo monumental) y les recuerda su oferta de hacerse cargo de la perrita, pero ya le cuelgan el teléfono. Visto el panorama, se plantan en Vincios y allí estaba Estela aterida de frío pero feliz al verlos. La miran y se miran. No hace falta decir nada: se la llevan puesta aunque el asunto no es tan sencillo. 

   Nuestros amigos se la están jugando pues su contrato de alquiler es tajante: totalmente prohibidos los perrunos. Ya bastante les cuesta tener a la perra Thay pero, al menos, quieren que el parto de Estela sea en un lugar confortable y seguro. Pasan los días y por si parece poco el cuadro añadamos una pincelada: Desi está de ocho meses largos. Efectivamente esperan su primera hija. Imaginen ahora los paseos clandestinos nocturnos de las gordis para que los vecinos no se huelan la tostada, las revisiones veterinarias (en la ecografía sale una linda imagen de ocho perritos en el barrigón) y toda esta odisea se produce durante las navidades, hasta que llegamos a la noche del pasado miércoles. 

   Una de la madrugada. Empieza el parto que se prolongará durante horas y así, por orden de aparición, fueron llegando al mundo Shena, Agayas, Willy, Elsa, Bruce, Scooby y Macarena. Todos fuertes y sanotes hasta que, pónganse en su lugar, que no estaba la cosa como para hacer inventario, caen en la cuenta de que son siete criaturas, y ya saben, en la ecografía aparecían ocho. Finalmente, a las seis de la mañana, llegaba Esteso (lo de los nombres es cosa de Desi y lo discuten con ella). Pero por si fuera poca coincidencia, Desi acaba de salir de cuentas y ya no pueden hacer más. Necesitan ayuda urgente. Fundamentalmente adoptantes para que esa familia perruna pueda continuar su período de cría, pues en cualquier momento será Desi quien pase por el trance de dar a luz y le será imposible ocuparse de ellos en esta fase crucial. Luego buscarles un hogar a los cachorritos, cosa que tratándose de unos bichitos tan hermoso podría ser relativamente sencillo, pero sobre todo necesitamos un hogar definitivo para Estela.    

   Nuestra perruna amiga es un cielo. Dócil, educada, cariñosa, con excelente carácter, casera? pues eso, para llevársela a casa. ¿Y cómo podríamos ponernos en contacto?, se preguntarán. Pues muy fácil, a través de estos correos de la protectora de animales Lena, que en todo este berenjenal está ayudando a nuestras protagonistas: lenasocios@gmail.com o bien en el 685 905 015. 

   A veces hay días malos, en los que te preguntas como es posible que la naturaleza tenga tanta paciencia y no se lleve a nuestra especie por delante, con la cantidad de motivos que le damos para que nos extinga. Entonces te acuerdas de Desi y dices? bueno, seguramente seguimos aquí gracias a que hay mujeres como ella. Por Desi y por su hija la naturaleza nos sigue concediendo el beneficio de la duda. Lo mínimo es al menos darle las gracias.

Fuente: La Voz De Galicia