Una carretera con obstáculos que ponen en riesgo a los ciclistas

Los usuarios que siguen la senda del vial entre Vigo y Nigrán se encuentran con contenedores y coches a su paso

Entre Vigo y Nigrán, los ciclistas deben circular por una senda que tiene una anchura variable. En Panxón, por ejemplo, hay tramos con una medida inferior al medio metro bordeando muros de propiedades particulares. La situación se repite también en Vigo. A la altura del kilómetro 8 de la carretera, el arcén para ciclistas se reduce hasta tal punto de que se hace impracticable.

La presencia de obstáculos también supone un peligro. A menudo los ciclistas tienen que desviarse de su trayectoria porque se encuentran de frente vehículos aparcados en medio del trayecto o contenedores de basura. Otro de los elementos de peligro que hay dispuestos a lo largo de todo el recorrido de la PO-325 son las señales reflectantes que separan el carril bici del resto de la calzada. Los usuarios se quejan de que son una trampa porque corren el peligro de perder el equilibrio cuando los pisan. «Son un peligro total, no sirven para nada, si te despistas y pisas ahí, te puedes caer», señala Alberto, un usuario habitual del carril bici. «Estos carriles son más estéticos que prácticos, cuando salgo a esta carretera, mi principal preocupación son los coches», afirma. El portavoz de la asociación A Golpe de Pedal, José Manuel Suárez, lamenta que con la reforma el ancho de la calzada pasó de tener 13 metros y medio de longitud a 11 metros, sin ofrecer ninguna solución para los ciclistas. «Se ha primado el interés privado de los vecinos sobre el general de la población», asegura.

En su opinión, no existe un carril bici en esta carretera y los aficionados a los pedales deben sortear arcenes que en algunos tramos están llenos de obstáculos y que constituyen un peligro evidente. «Entendemos que es francamente mejorable», afirma.

El colectivo de ciclistas también señala que la falta de limpieza de los arcenes hace más difícil circular por este espacio. Los desperdicios que a menudo se arrojan desde vehículos se convierten en trampas para quienes transitan pedaleando.

Tras el último accidente mortal, los responsables de la Xunta han tomado nota y, en una reciente reunión con responsables de colectivos ciclistas, se ha comprometido a revisar el diseño de vial y a elaborar campañas de concienciación. El presidente de la Federación Gallega de Ciclismo, Carlos Muñiz, apunta algunas ideas para ello, como la necesidad de retirar las separaciones existentes en la carretera, que se controle la velocidad de los vehículos y se sancionen los adelantamientos indebidos, así como se incremente la señalización de respeto a los ciclistas. El próximo 1 de mayo volverán a salir a la carretera para homenajear al ciclista fallecido en el último accidente y demandar que las mejoras prometidas por la administración se lleven a cabo.

Fuente: La Voz De Galicia