Aisha decidió nacer en casa

Una viguesa dio a luz en el baño, ayudada por su marido e hija al adelantarse el parto

Marta no era una madre primeriza. Ainara tiene 11 años, por lo que dar a luz no era para ella un mundo desconocido. Esperaban el nacimiento para los primeros días de junio, con lo que a finales de abril la pareja no se lo esperaba.

Por ello, a las 5,30 de la mañana Óscar salió para su trabajo en su empresa de Vincios, un polígono industrial en el vecino municipio de Gondomar. A esa hora Marta ya llevaba rato con dolores, pero ni mucho menos imaginaba los acontecimientos que vendrían poco después. Atribuía las molestias a la actividad física desarrollada el día anterior y dio por sentado que se trataba de una lumbalgia.

Pero fue salir su marido y activarse el parto. «Enseguida vi que la cosa iba en serio, y que los dolores aumentaban. Ante ello, desperté a Ainara para irnos juntas al hospital, pero no fue posible. Las contracciones se acentuaron y me dio miedo. Ante lo inevitable, le pedí a Marta que llamara a su padre para que viniera urgentemente. Y mientras me fui al baño».

Con la niña escuchando y Óscar asintiendo, Marta relata lo que vino a continuación. «Gritaba por los dolores, y eso que quería evitarlo para no asustar a Ainara. Tampoco podía evitar apretar y así estuve hasta que llegó mi marido, serían las 6,15».

«Había recibido cuatro llamadas de Ainara y te puedes imaginar el nerviosismo que llevaba encima», recuerda Óscar. «En el trabajo fue llegar y antes de sentarme en la mesa recibí la llamada de Ainara. Salí de inmediato y al entrar en casa la vi en el baño. Tras fijarme quedé impresionado: ¡asomaba la coronilla del bebé!», relata.

Pese a la tensión, se dominó y logró organizarlo todo. «Le pedí a Marta que se levantara de la taza del váter y tendí mantas y toallas en el suelo para que se tendiera. Decía que tenía ganas de empujar y le animé a que lo hiciera». Mientras todo esto ocurría, Ainara hablaba con el 061 por encargo de su madre.

A partir de aquí empezó un proceso coral. Marta tumbada en el suelo dando a luz, su marido ayudándola y Ainara recibiendo consejos telefónicos. Aisha empezó a salir y el médico ordenó a la hermana que buscara un cordón de zapatos «limpio» para atar el cordón umbilical. «Pero no lo cortéis, esperar por nosotros. Solo atarlo», recomendó.

Dicho y hecho. En unos minutos llegaron los sanitarios y tomaron el control. «Eran cuatro, conductor y tres más, pero tenían que atender a la madre y al bebé», explica Marta nada sorprendida. «Cortaron el cordón umbilical, me bajaron a la ambulancia en silla de ruedas y también a Aisha», recuerda. Y al Hospital Álvaro Cunqueiro, donde toda la plantilla le esperaba sorprendidas por lo ocurrido. «Lo de allí me dolió más, me cosieron por cuatro sitios pues me había desgarrado».

«Elegimos el nombre de una estrella y ahora que ha pasado estamos encantados»

Marta, Óscar y Ainara tenían tres nombres en cartera, pero aún no habían tomado la decisión. Quedaba más de un mes y había tiempo. Tras el alumbramiento se decidieron por Aisha «que es el nombre de una estrella. Lo encontramos en Internet y nos gustó mucho».

Ese fue el menor de los problemas de un parto atípico. «Faltando tiempo y no habiendo roto aguas, ni imaginamos lo que iba a pasar. Después, en el hospital, fue tema de conversación. Todos los médicos veían a verme ante lo infrecuente de lo ocurrido», explica Marta.

Aisha estuvo en el hospital hasta el 20 de mayo. Primero por nacer con hipoglucemia y después por sus dificultades para mamar. Pasadas unas semanas y con la ayuda de una fisioterapeuta está recuperada. Mecida por Ainara y ante la mirada feliz de sus padres todo es ya un recuerdo.

Cronología

5.30. Óscar sale para su trabajo. No hay síntoma de parto. Marta está de 34 semanas.

5.45. Se acentúan los dolores y Marta asume que lo que atribuyó a una lumbalgia era el principio del parto.

5.50. Ainara, por consejo de su madre, empieza a llamar a Óscar para que regrese inmediatamente. Conecta con el padre poco antes de las seis de la mañana.

6.15. Óscar llega a casa y se encuentra a su mujer empezando a dar a luz. Inmediatamente la tumba sobre unas toallas y se dispone a ayudar. Marta rompe aguas mientras Ainara llama al 061.

6.24. Los sanitarios dan consejos para que todo vaya bien y que aten, sin cortar, el cordón umbilical a Aisha en cuanto nazca.

6.37. Llegan los sanitarios y se hacen cargo de todo. El sofoco de la familia finaliza camino del hospital.

 

Fuente: La Voz De Galicia