Repunta el alquiler de pisos para este verano en las zonas de playa

La quincena ronda los 1.500 euros en Nigrán y los 1.000 en Cangas

En O Val Miñor esperan un «buen verano». Tanto desde la asociación de comerciantes y empresarios de Baiona (Aceba) como desde el Centro de Iniciativas Turísticas (CIT) de la comarca se prevé una ocupación alta durante los dos próximos meses. «La primera quincena de julio aún está sin cerrar, pero para la segunda y agosto esperamos una ocupación total», apunta Darío Álvarez, presidente del CIT.

Las inmobiliarias de O Morrazo se muestran algo más precavidas y presumen de que los precios se mantienen más o menos estables debido a la gran oferta de viviendas desocupadas. «Todo dependen del propietario», señalan desde la firma Villaverde. Cangas sigue teniendo más tirón que Moaña, sobre todo las zonas de Rodeira y Aldán (en esta ría funciona más el mercado de casas y chalés), donde la mayoría de los apartamentos se sitúan en el entorno de los 900 o 1.000 euros por quincena. La mayor demanda, tradicionalmente, se produce en la primera mitad de agosto. En el caso moañés, el precio del piso por quince días se sitúa en el entorno de los 650 euros.

El caso de Vigo es más atípico. Las agencias inmobiliarias coinciden en reconocer que la ciudad no cuenta con oferta suficiente para cubrir la demanda que existe durante la temporada estival. La mayoría de las empresas especializadas han decidido no trabajar en este ámbito y dejárselo a sus colegas de los municipios costeros. El mayor porcentaje de interesados en veranear proceden de las comunidades de Madrid, Andalucía y Cataluña.

«En Vigo no hay mucha disposición a alquilar por temporada, hay muy poquita disponibilidad. En alguna ocasión hemos tratado de convencer a algún propietario que trabaja con nosotros, pero pedía 5.000 euros por un piso en Rosalía de Castro durante el mes de julio. Son precios desorbitados y no compensa», explican en la inmobiliaria Engel Völkers. Una opinión similar expresan desde Costas Núñez Asesores: «No trabajamos temporada, salvo cosas muy concretas».

La agente Paz Moreira detecta que este año hay más demanda, aunque no como la de hace años. «Ahora no quieren alquilar por un mes. Piden una semana o, como mucho, quince días. Un apartamento en zona de playa puede costar 1.800 euros quince días de agosto, y un mes igual se consigue por 2.000», detalla. Los entornos de Samil, O Vao y Canido son lo más apetecible.

Al margen del alquiler de apartamentos o de pequeñas casas con jardín que siempre salen más caras (entre 2.000 y 3.000 euros por quincena en el caso de Cangas, dependiendo de la distancia con la playa) existe también un mercado de chalés y villas de lujo al que no son ajenos los portales inmobiliarios. Basta un repaso a algunos de los más conocidos del sector para encontrarse con ofertas de lujo, como un chalé de 600 metros cuadrados en la isla de Toralla, con cinco habitaciones, cuatro baños y piscina. Disfrutarlo un mes vale la nada despreciable cifra de 8.000 euros (más llevadera si se comparte entre familias amigas). Claro que suelen tratarse de propiedades que también están en venta, como es el caso (1,4 millones de euros para quien pueda y quiera permitírselo).

En la muy apetecible playa de Panxón, por ejemplo, hay otro chalé disponible. Tiene 1.400 metros cuadrados y dispone de cinco habitaciones, cada una con su baño, además de una barbacoa en un amplio jardín que se convierte en una especie de oasis entre los restaurantes y pistas deportivas que hay en la zona. Disfrutarlo en agosto cuesta otros 8.000 euros.

También en Cangas hay casas excepcionales, como una villa de 350 metros cuadrados enclavada en una finca de 6.000 en primera línea de mar, justo después de donde acaba la playa de Rodeira. Tiene un acceso propio a una pequeña cala y su propietario la ofrece por 9.586 euros las dos primeras semanas de julio. El chalé dispone de tres habitaciones dobles.

Cada vez se usan más las webs especializadas

Cada vez son más las personas que alquilan directamente a través de Internet. La oferta en los portales especializados no para de crecer. Han impulsado el crecimiento de un sector que se nutre de los anuncios de las inmobiliarias y también de los particulares directamente. En este sentido, el negocio se está transformando. Al menos para quienes acuden al lugar de veraneo por primera vez. Muchos de los veraneantes que repiten ya tratan directamente con el propietario de la vivienda si les ha gustado y quedan de acuerdo para el siguiente año. Es una tradición arraigada tanto en O Morrazo como en O Val Miñor.

Fuente: La Voz De Galicia