Cesáreo González trae a Vigo a todas las estrellas de Suevia Films

Numerosos actores estuvieron en la ciudad durante unos días

Guapa, esbelta y simpática. Así describía un periodista a Carmen Sevilla, la primera de las artistas atraídas por Cesáreo González a su gran fiesta viguesa. «No conocía Vigo, pero lo poco que he visto me ha gustado mucho; creo que nos llevarán mañana de paseo por la ría», afirmaba la actriz. ¿Y qué espera encontrar?, le preguntaba el periodista, refiriéndose a la ciudad. «Pescaíto », contestó Carmen Sevilla. La actriz ya había interpretado entonces dieciocho películas con Suevia.

El Gran Hotel fue el centro de operaciones de Suevia aquellos días. La gente se amontonaba curiosa, esperando encontrar a sus actores favoritos. Pero, el gran empresario del cine también quería exhibir a sus estrellas, y las paseo por la ciudad.

El Clan Cesáreo, como fue bautizada por la prensa la comitiva de invitados, viajó a Cangas, donde en el muelle de Massó, actores, empresarios y directores dieron buena cuenta del marisco de la ría y empanada de xoubiñas.

Rocío Dúrcal, Paquita Rico, Joselito, Vicente Parra y muchos actores y actrices más se pasearon hasta el 29 de junio por la ciudad. Los cines Fraga, Ronsel y Vigo acogieron una selección de películas producidas por Suevia Films en sus veinticinco años de existencia. Rocío Dúrcal, última en incorporarse a la expedición, también visitaba Vigo por primera vez, pero los periodistas prefirieron preguntarle por su vida artística y profesional. «¿Crees que eres una buena actriz ya?», a lo que respondió: «Todavía me queda mucho por aprender ». «¿Te enamorarías de un compañero de cine?». «Depende», contestó ella. Y apareció Fraga. No el dueño del cine homónimo. Don Manuel Fraga Iribarne, quien clausuró la convención Suevia, aprovechando que había viajado a comprobar el estado de las obras del Parador de Baiona. El entonces ministro de Información y Turismo inspeccionó las playas del litoral vigués, antes de proclamar a Cesáreo González «español entero y ciudadano sin fisuras». Después, tras visitar las instalaciones del Aero Club, Fraga tomó el expreso de las ocho de la tarde y se marchó hacia Madrid.

La convención concluyó después en el Gran Hotel con un cóctel en el que un grupo de gaiteiros hicieron bailar la muiñeira a Paquita Rico. Por cierto que Rocío Dúrcal no quiso firmar autógrafos.

Fuente: La Voz De Galicia