Rúa Morcego

Jamás había yo reparado en que existiese en Vigo una calle en homenaje a Batman. Pero, sobre todo, me llamó la atención la extraña lógica de la nomenclatura. Y me recordó esa costumbre tan viguesa de llamar a las cosas por lo que no son. Valga como ejemplo la Autovía, una estrecha carretera indigna de tal nombre y que fue tendida sobre el trazado del tranvía a Baiona. También a Arquitecto Palacios, que es un vial urbano, la llamábamos la Circunvalación. Era un tiempo en que nos creíamos cualquier cosa. Y nos comportábamos como los indios deslumbrados por las baratijas. «Aquí tenéis: una autovía y una cirvunvalación», proclamaba el político de turno. Y los incautos vigueses, maravillados.

Tenemos una extraña lógica para los nombres. Como aquel periódico que regaló una colección enmarcable llamada Peixes de Galicia. Todavía cuelga en las paredes en algunas tabernas. Recuerdo que la primera pieza que se entregó era un delfín. Por supuesto, a nadie le pareció raro.

Supongo que hay algo de esto en la calle que he descubierto: Morcego. Que me ha roto totalmente los esquemas sobre la nomenclatura de la Doblada. Porque incluso en la página web del Concello se destaca que esta parte de nuestro callejero está dedicada a las aves. Y el murciélago, hasta donde sé, es un mamífero. Con estas extrañas asociaciones semánticas, tal vez en el futuro veamos la calle Red Bull. Al fin y al cabo, te da alas.

Fuente: La Voz De Galicia