San Juan se hizo insumiso

Las hogueras de Samil fueron, con las de Panxón, las que más gente congregaron pese a la prohibición

Claro que el servicio especial de autobuses desde el centro de la ciudad hasta Samil se lo puso muy fácil a quienes hicieron oídos sordos a las advertencias que hizo el propio alcalde esta misma semana.

No solo eso, sino que las veinticuatro hogueras autorizadas no fueron más que una representación de las decenas que se podían ver en cada barrio. En estos casos se atreven a asumir toda la responsabilidad si sucede algo.

O Vao y sobre todo Samil concentraron la mayoría de los pequeños fuegos encendidos por grupos de jóvenes que aprovecharon para disfrutar hasta la madrugada.

En los barrios, la mayor aglomeración se produjo en las hogueras de O Berbés y Bouzas.

La primera ya es todo un referente con su aquelarre, que desde las 22.30 de la noche recorre los barrios del Casco Vello para calentar el ambiente. La asociación de vecinos montó su chiringuito para garantizar las sardinas. Por 1,5 euros ofrecía una pieza con su correspondiente rebanada de pan. Algunos atletas que participaron en la tradicional carrera de San Juan tuvieron oportunidad de probarlas gratis. A medianoche se prendió fuego a la hoguera y con ella llegaron los saltos y la petición de deseos.

En Bouzas, las colas para hacerse con un plato de sardinas eran interminables y muchas personas optaron por degustarlas en algunos bares de la zona antigua. Esta fue otra de las hogueras más concurridas de tal forma que era difícil hacerse con un hueco por las callejuelas.

La mayoría de las parroquias y barrios de Vigo prendieron su fuego, aunque fuera más que nada simbólico.

Los vecinos respetan más cada año las recomendaciones de los grupos ecologistas de no quemar material que contenga pinturas y barnices, neumáticos u otros objetos que puedan desprender gases contaminantes a la atmósfera. Se diría que San Juan, además de insumiso, se está haciendo ecológico.

Las hogueras de Panxón, unas de las más populares de Galicia, pusieron el cartel de completo en la playa. Apenas se divisaba un hueco libre para encender una cerilla.

Fuente: La Voz De Galicia