El «banco malo» destina 5 millones a acabar dos bloques de pisos parados por la crisis en Baiona

El pinchazo de la burbuja inmobiliaria dejó dos bloques de pisos inacabados en la Avenida de Sabarís, a tan solo unos metros de la playa de A Ladeira. Desde hace casi una década, los dos "esqueletos" de hormigón siguen recordando los efectos de la crisis y afeando el paisaje urbano de la entrada a la turística villa de Baiona. Pero al fin pasarán a la historia en unos meses. La Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), conocida popularmente como el "banco malo" , los terminará con una inversión de 5 millones de euros, según confirmó ayer.

Fuentes de la sociedad creada en 2012 para liquidar los activos inmobiliarios de las entidades bancarias y minimizar así sus riesgos aseguran que el remate de la construcción ha sido adjudicado a la compañía Oreco y que los trabajos previos ya han arrancado. De hecho, operarios han limpiado la vegetación del entorno para comenzar "cuanto antes".

Los edificios albergan un total de 104 fincas registrales, de las cuales 73 son viviendas y el resto, plazas de garaje y locales comerciales. Ninguno de estos bienes inmuebles figura por el momento en la oferta online de la Sareb, aunque la intención de la sociedad es ponerlos a la venta, indican las mismas fuentes.

La finalización de las obras pondrá fin a una larga historia de contratiempos del proyecto inmobiliario. Lo inició la promotora ya extinguida Pirsa O Grove en el año 2007, pero los problemas económicos llevaron a la compañía, que entró en concurso de acreedores de forma voluntaria en 2011, a dejar la obra a medias.

Los bloques salieron así a subasta en el Juzgado de lo Mercantil de Pontevedra en noviembre de 2012. Y lo hicieron a un precio de 17 millones de euros. La puja quedó desierta y Abanca, entidad con la que la promotora había formalizado la hipoteca, se quedó con la construcción que ahora finalizará la Sareb.

El parón de las obras había dejado una grúa de cincuenta metros de alto ubicada junto a las estructuras también paralizada durante cinco años, hasta que el Concello de Baiona ordenó su retirada por motivos de seguridad en 2015. La compañía propietaria la retiró tras dos requerimientos municipales y la operación obligó a cortar el tráfico en la zona debido a las dimensiones de los módulos.

n Fuente: Faro De Vigo