Bestias contra «burras»

Siete episodios de crueldad animal en dos años son demasiados para una comarca de 50.000 habitantes y la matanza equina de Oia ha colmado el vaso de la paciencia de su población. Las redes sociales arden contra los autores del brutal suceso, que puede entenderse en el Miñor como atentado al patrimonio en una comarca que cría caballos en libertad desde hace miles de años y mantiene viva la tradición del espectáculo etnográfico de los curros.

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1. En la comarca de las "burras" no hay lugar para las bestias. Las primeras no son las hembras del asno en O Val Miñor, sino los garranos de la Serra da Groba, la única cabaña del mundo de esta especie prima del caballo, criada en libertad desde hace miles de años. Y las segundas son los calificativos más suaves que la población dedica en conversaciones de calle o en redes sociales a los autores de la brutal matanza de cuatro yeguas en Oia a golpes en la cabeza con una barra de hierro. El despiadado episodio de maltrato de equinos descubierto el sábado en Viladesuso ha desatado un clamor social contra la crueldad animal en un entorno que bien podría liderar el ranking de delitos contra la fauna en Galicia, con al menos siete casos conocidos en dos años.

2. En lo que va de 2019 son tres los hallazgos de cadáveres de animales con signos de violencia. Antes que las cuatro yeguas halladas muertas junto con otras cinco con vida, todas atrapadas en un canal de desparasitación, fueron tres las ovejas halladas en Baredo el pasado día 4 sin crotales de identificación. Su avanzado estado de descomposición complica la investigación de la Guardia Civil.

3. Tan solo dos días antes, la localización en el monte el cuerpo de la mastina de Baiona, una perra que merodeaba por la parroquia de Baíña desde hacía un año, con las patas traseras atadas con una cuerda conmocionó a los vecinos, que la habían aceptado como la mascota del barrio de Fontes e incluso la alimentaban. La necropsia aclarará las circunstancias de su muerte, que investiga la Guardia Civil.

4. Al enero negro hay que sumar los casos feroces de los últimos dos años. Los más mediáticos y atroces de 2018 fueron contra gatos. Olaf recorrió páginas de actualidad de todo el país tras haber sido quemado vivo en Baiona en febrero. Algún desalmado lo torturó con un soplete o mechero por todo el cuerpo pero sigue vivo en una clínica de Valencia. En junio, otro minino de Morgadáns, en Gondomar, era noticia porque un vecino lo había acribillado a perdigonazos. En septiembre, un vecino de Belesar propietario de una pequeña granja fue detenido por supuesto maltrato animal tras encontrar la Guardia Civil en su propiedad un caballo famélico, un perro muerto y otros cuatro desatendidos y un ternero con lesiones cutáneas.

5. Unos meses antes, en julio de 2017, una voluntaria de la protectora Bai.Senpulgas se encontraba al perro Stone agonizando semienterrado con piedras en Chan da Lagoa, en Baiona. Lo habían golpeado en la cabeza y abandonado allí. Su caso dio la vuelta a España a través del programa "El Hormiguero".

Únicamente estos dos últimos casos han sido esclarecidos y sus autores identificados. El propietario de Stone falleció antes de que el juez lo condenase a pagar la recuperación del animal en la clínica veterinaria, 1.130 euros, así que deberá ser su viuda la que se haga cargo. La protectora clama contra la impunidad de los autores."Al final nunca les pasa nada y parece que eso anima a la gente a hacer estas bestialidades", señalaba ayer su presidenta, Tatiana Álvarez Vara, quien sigue atónita por lo ocurrido en Oia: "No se puede entender que alguien haga daño a unos herbívoros que no hacen daño a nadie. Parece obra de un psicópata".

n Fuente: Faro De Vigo