Belesar espera desde hace más de dos años la apertura de su centro vecinal

Hace algo más de dos años que la comunidad de montes de Belesar finalizó las obras de su centro cultural, pero los más de mil vecinos de la parroquia baionesa todavía no pueden utilizarlo de manera legal como espacio de reunión, para asistir a clases o a actividades de ocio. El edificio, ubicado en el barrio de A Estivada, carece de las licencias de primera ocupación y de actividad y todo apunta a que los trámites burocráticos para conseguirlas todavía se retrasarán al menos unos meses.

No es que la parroquia carezca de un local público. Dispone de un centro cultural de carácter municipal. Pero se trata de un espacio que utiliza prácticamente en exclusiva la Agrupación Musical de Belesar para sus clases y ensayos desde su inauguración en diciembre de 2006. Fue en torno a aquella fecha cuando los comuneros pusieron en marcha la construcción de su propio inmueble para uso vecinal. Lo fueron levantando poco a poco. "Según la capacidad económica que nos iba permitiendo la venta de madera, porque fue todo financiado con fondos propios con mucho esfuerzo, sin un euro de ayudas públicas", explica el presidente de la comunidad de montes, Pablo Sánchez Román.

En poco más de una década y tras una inversión de "más de 400.000 euros", según los cálculos del representante de los comuneros, el inmueble quedó finalizado. Su superficie útil supera los 400 metros cuadrados, divididos en tres plantas en las que cuentan con un salón de actos, una zona de cafetería, un aula, dos despachos y un almacén, además de un garaje que todavía está lóbrego, "para hacer un salón multiusos el día de mañana", explica Sánchez Román.

Conexión a la traída

Desde 2016 han sido varios los obstáculos que se han encontrado para poder dar uso al edificio. El primero, la falta de acuerdo con la comunidad de aguas de Medialdea-Estivada que al fin se resolvió a finales del pasado año. Después de meses y meses de tiras y aflojas, la directiva de la traída vecinal accedió al fin a autorizar la conexión del local a la red.

Otra traba la hallaron en el catastro. Al iniciar los trámites, hace más de un año, para solicitar las licencias municipales para abrir se vieron obligados a unificar las tres parcelas sobre las que se asienta el inmueble, para cumplir con la Lei do Solo. Una de ellas figuraba a nombre del Concello por error y ahora la Corporación debe aprobar en pleno un acuerdo para retirarle la titularidad municipal y que figure como propiedad de la comunidad de montes.

Burocracia

Ahí parece residir ahora el problema. Los comuneros aseguran haber entregado toda la documentación que el Ayuntamiento les ha solicitado para que secretaria y arquitecto municipales realicen los correspondientes informes previos al pleno "hace ya tres meses", señala Pablo Sánchez Román. Pero en las dependencias municipales no hay constancia de ello, según indica el concejal de Urbanismo, José Ángel Bahamonde. El edil apuntaba ayer que son los comuneros los que deben resolver el asunto en el catastro y que todavía no han contestado el requerimiento oficial del Concello "para que presenten la descripción gráfica de las fincas". Afirmaba además que las oficinas municipales no han recibido aún los certificados del suministro de agua.

En cuanto el malentendido se aclare y la Corporación apruebe el cambio de titularidad de la finca, el edificio será visitado por los técnicos de Urbanismo para comprobar si todo está en orden de cara a la concesión de la licencia de ocupación. Después, los comuneros tendrán que solicitar la de actividad para utilizar por fin el espacio, explicó el concejal.

n Fuente: Faro De Vigo