Afectados reclaman la apertura del acceso trasero al CEIP Mallón

El cierre de la puerta trasera de acceso al CEIP Mallón en Nigrán, está causando gran descontento entre las seis familias residentes en el núcleo de O Viso, debido al rodeo que tienen que dar para llevar a sus hijos al centro escolar. Un recorrido que hasta el momento les llevaba en torno a los cinco minutos, sin embargo ahora, y tras la nueva medida adoptada por la directiva del colegio, aseguran que la ruta habitual se alarga hasta cuatro veces más con los consiguientes trastornos que les ocasionan. 
nUna de las afectadas aseguró a este diario que su clausura responde a la “fuga” de una alumna de tan sólo tres años de edad durante uno de los recreos, que tuvo que ser devuelta a las instalaciones educativas por una pareja que se la encontró desorientada por la zona, ya que la puerta permanecía abierta de manera permanente al carecer de un conserje que se encargase de su apertura y cierre. Carmen Ontiyuelo, directora del CEIP Mallón, aseguró que la medida se llevó a cabo por votación, tras la celebración de un Consejo Escolar de carácter extraordinario y en el que los miembros que lo componen votaron favorablemente su clausura definitiva. 
nAl parecer dicho acceso no aparece en las escrituras del centro y todo apunta a que su construcción se llevó a cabo posteriormente a la elaboración de los planos del edificio aprovechando un camino de servidumbre. Esta situación genera un conflicto de competencias entre el colegio y el Concello, cuyo alcalde Juan González, con el que este diario intentó contactar ayer sin éxito, aseguró en el pleno del pasado lunes que solucionarán el problema con la instalación de un sistema de videoportero. Sin embargo, los padres afectados aseguran que les dio «plantón» hasta en dos ocasiones y que no tienen conocimiento alguno sus intenciones al respecto. Pocos días después del suceso, los escolares que residen a escasos metros de la parte trasera de las instalaciones educativas, acudieron a sus casas portando una circular del centro en la  explicaba que a partir del pasado 20 de marzo y por motivos de seguridad, la directiva del centro tomaría la decisión de clausurar definitivamente el acceso, algo que no sentó demasiado bien a los padres residentes en el lugar. Dos semanas después, la situación continúa sin esclarecerse y mientras tanto algunos de los afectados tienen que dedicar más de una hora diaria en llevar y traer a sus pequeños al colegio.
n Fuente: Atlántico