Monteferro convivió con los dinosaurios

A Monteferro se va por el inigualable paisaje, por la paz, en ocasiones por diversión para hacer un picnic, disfrutar de su tradicional sardiñada o del ya consolidado festival de música emergente local Solpor… Y ahora también se irá por sus rocas. El Concello ha diseñado una ruta geológica para divulgar su milenaria y desconocida historia.

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Tal y como lo conocemos hoy, Monteferro se formó hace 70 millones de años, al mismo tiempo que los Alpes, y convivió con los últimos dinosaurios que poblaron la Tierra, cuando las masas continentales europea y africana todavía estaban conectadas. Así lo revelan sus rocas, según el doctor en Geología Francisco Canosa, diseñador de la primera ruta geológica de Nigrán, que recorre 6,5 kilómetros alrededor de la península. El Concello se la ha encargado con el fin de divulgar esta parte de su historia más desconocida y será él quien dirija las visitas guiadas que se organizarán este verano, después de la edición, en los últimos días, de más de 3.000 trípticos informativos con un mapa que permite también recorrer el camino por libre.

El experto apunta que el origen del promontorio se remonta a más de 500 millones atrás. Su historia geológica arrancó entonces en el fondo del mar, en el período conocido como Cámbrico, y estaba próximo al Polo Sur. 150 millones de años más tarde, se produjo una colisión entre continentes como consecuencia de su movimiento que originó una cordillera montañosa de altitud similar a la del actual Himalaya que afectó la morfología y composición de sus rocas para acabar en lo que puede apreciarse en la actualidad.

La ruta explica todos esos procesos y la variedad de hasta seis tipos de piedras presentes en la zona con cinco paradas. Arranca en Patos, playa fósil de 120.000 años de antigüedad, originada cuando el mar estaba por encima del nivel actual, y continúa por Punta da Meda, zona de mayor concentración en Galicia del mineral llamado andalucita, una especie de roca moteada como resultado del contacto y mezcla de las rocas metamórficas que forman la península y el granito típico de la plataforma galaica. El tercer punto de interés es el merendero, donde se aprecia una panorámica de las Illas Cíes y la costa de Baiona, así como una antigua superficie de erosión marina sobre las Illas Estelas y Cabo Silleiro. En cuarto lugar, los visitantes se detendrán a contemplar la diferencia de dureza entre granitos y rocas metamórficas en la costa y, para finalizar, en Seixos Negros, donde destaca la presencia de rocas subvolcánicas oscuras, las diabasas, a causa del enfriamiento de un magma por una fractura tectónica durante la formación del Océano Atlántico.

n Fuente: Faro De Vigo