La concejalía de la felicidad de Oia da la vuelta a España

Mientras daba la vuelta al país a través de los medios de comunicación y las redes sociales, la nueva Concellería da Felicidade e da Veciñanza de Oia, que ayer adelantaba FARO, ponía en marcha ayer al debate político municipal en el primer pleno del mandato. "Ocurrencia" para la oposición, "medida beneficiosa" para el gobierno, pero a nadie se le escapó, dentro y fuera del consistorio, que la iniciativa es pionera.

No se hablaba de otra cosa en los bares y calles de la localidad, bien para responder ante cámaras y micrófonos, bien para renovar la conversación diaria. Con opiniones diversas. "Todo lo que sea para mejorar los servicios está bien", comentaban algunos, al tiempo que otros calificaban el nuevo departamento de "trapallada".

Los tiros iban por similar camino en el salón de plenos. El portavoz del PSOE, Gerardo Rodríguez, calificó la recién estrenada concejalía de "tomadura de pelo" y de "brindis al sol", mientras que el representante del BNG en la Corporación, Xosé Antonio Rodríguez, la definió como "campaña de marketing da alcaldesa para tapar carencias como a falta de servizos e de transparencia no Concello". Ambos pidieron a la alcaldesa, la popular Cristina Correa, explicaciones sobre los contenidos y proyectos del nuevo departamento, a lo que la regidora respondió que tratará de llevar a cabo iniciativas lúdicas para favorecer el desarrollo personal y emocional de los vecinos. El socialista criticó la falta de planificación del asunto y el nacionalista tiró de retranca y advirtió a Correa de que "teña coidado cos dirixentes do partido" porque su nueva área se parece al Viceministerio de la Suprema Felicidad del Pueblo del Gobierno Bolivariano de Venezuela.

Pero el asunto que más tensiones generó entre los portavoces fue la periodicidad y horario de los plenos. Tanto Gerardo Rodríguez como Xosé Antonio Rodríguez instaron a la regidora a recapacitar sobre su decisión de convocarlos cada tres meses a las 8.00 de la mañana para favorecer la participación vecinal. Pero Correa se mantuvo porque considera que la normativa fija plenos trimestrales en las localidades de menos de 5.000 habitantes y defiende que la asistencia de público no depende de la hora.

n Fuente: Faro De Vigo