Un verano más la basura se adueña de las calles de Nigrán

Metidos de lleno en la segunda quincena de julio, un año más la historia en Nigrán se repite y la basura comienza a campar a sus anchas por determinadas zonas y viales del municipio, muchas de ellas residenciales con las consiguientes protestas de vecinos y veraneantes. Si bien es cierto que los efectivos se centran en la primera línea de playas, en donde prácticamente a diario las brigadas trabajan para limpiar los residuos producto de una población sobredimensionada en temporada estival, esto no ocurre del mismo modo en las zonas ligeramente apartadas. Un hecho que se va acentuando más y más a medida que nos vamos adentrando en el interior del municipio, lejos del litoral, prueba de ello son las colillas, envases, bolsas, cajetillas de tabaco que a simple vista se adueñan de los arcenes de la PO-325 u otros núcleos como el de Cean. Un caso más extremo ocurre por ejemplo en la plaza de la futura biblioteca municipal donde las papeleras rebosan de basura hasta el punto que acaba por el suelo y por sus jardines sin que nadie haga nada al respecto en semanas, un hecho constatado por este diario ya en 2018. 
nFuentes cercanas a la empresa concesionaria encargada de la recogida de residuos sólidos urbanos (en adelante RSU), Cespa, explicaron a este diario el porqué de esta situación, y es que el Concello tiene contratadas una serie de viales para llevar a cabo la limpieza de los mismos y que no llega al 60% del total del suelo urbanizado. Del resto se encargarían los operarios municipales, aunque en la práctica esto no ocurre así ya que pasan semanas en que determinadas calles no se tocan y los restos rodando por el suelo y jardineras se han convertido en una tónica diaria. A todo ello hay que sumarle los escasos refuerzos con los que la plantilla cuenta en temporada alta. De la veintena de trabajadores fijos contratados para mantener el servicio durante todo el año, se suman en torno a una docena más en los meses de verano, lo que supone un aumento de un 50% de la plantilla. Sin embargo la población en  Nigrán pasa de los 17.000 habitantes censados a más de 60.000 en julio y agosto, con lo que para realizar un servicio con garantías haría falta en torno a 60 operarios como mínimo, frente a la treintena que actualmente posee Cespa en Nigrán. “De las calles que tenemos asignadas por ejemplo en el interior, solo nos hacemos cargo de las que tienen aceras sin embargo el resto ni las tocamos”, explicaron. 
nOtro ejemplo constatado por este diario es el relativo a la zona residencial ubicada en la rúa do Apeadero, a escasos metros del arenal de Panxón y Playa América. Aquí los trabajadores de Cespa no operan ya que dicho entorno carece de servicio al no estar reflejado en el contrato y la basura se ve a simple vista con cientos de colillas tiradas por el suelo, envoltorios y cajetillas además de malas hierbas que nacen entre las juntas de las baldosas y de las propias luminarias. n
n Fuente: Atlántico