Las ánforas de Chandebrito se vinculan a los romanos

Cerca de medio centenar de personas acudieron ayer Chandebrito para participar en la ruta arqueológica organizada para dar a conocer el yacimiento localizado en el monte de O Castro, cuya musealización estará rematada a finales de mes. Las deducciones obtenidas tras los trabajos llevados a cabo en dos fases, concluyen que el núcleo localizado en punto más alto de la parroquia nigranesa tenía una actividad comercial muy activa con diferentes puntos de la península, prueba de ello son los múltiples restos localizados entre los que destacan fragmentos ánforas con motivos típicos del sur. 
nDarío Peña, arqueólogo perteneciente a la Árbore Sociedad Cooperativa Galega, mantiene que el asentamiento estuvo habitado durante cientos de años, aproximadamente desde el 800 A.C. hasta el cambio de era coincidiendo con la llegada de los romanos. «El tipo de material cerámico que encontramos es fundamental para determinar la época ya que se conserva muy bien y va cambiando a lo largo del tiempo», explicó. De esta manera y analizando los diferentes tipos hallados, los investigadores pueden calcular con bastante exactitud los periodos en los que los diferentes poblados se mantuvieron activos. «Cada sitio tenía una manera concreta de dar forma y de decorar los diferentes elementos de almacenaje o ánforas así como el compuesto de la cerámica. Sabiendo esto si encontramos unos fragmentos determinados podremos cotejarlos para saber su procedencia», añadió. De esta manera Peña y su equipo pudieron constatar que aquí existió una intensa actividad comercial con los romanos procedentes de la parte baja del Guadalquivir.
nEn cuanto a los trabajos de excavación, se sirvieron de una técnica por la que dividen el terreno a explorar en retículas. Una manera que les facilita la localización de los diferentes puntos del espacio a la hora de trasladarlos al papel. Pese a que las conclusiones más salientables se obtuvieron tras los últimos trabajos realizados, el equipo de Árbore partió de las actuaciones iniciadas por otro grupo de arqueólogos en el 2008. Aunque por aquel entonces tan solo dejaron al descubierto un pequeño fragmento de muro asentado sobre una base de tierra que les sirvió a los investigadores para continuar en esa línea, que finalmente se extendió sobre un espacio de 58 metros cuadrados en el que se refleja un cambio de uso de la estructura y restos de cuatro edificaciones, es decir, que al final de sus tiempos este habitáculo ya no funcionaba como vivienda, sino que los restos encontrados evidencian que el espacio podría haber servido como una especie de almacén. «La modificación de su utilidad podemos situarla en el cambio de era con la entrada de los romanos matizando que sólo se produjo en esta zona. Además sus muros pertenecen a diferentes épocas con lo que concluimos que fue el resultado del aprovechamiento de este lugar», apuntó 
n Fuente: Atlántico